Los Snow estaban raros.
Demasiado silenciosos, normalmente durante los almuerzos Caelus y Austros bromeaban y Gerion daba muchas órdenes sobre lo que teníamos que hacer el resto del día, pero hoy, todo estaba en silencio. Balios estaba de regreso y se suponía que la casa debia estar alegre, pero parecía un funeral. Algo estaba pasando. Me aclaré la garganta antes de hablar.
—¿Pasa algo?
Austros llevó su mirada rápidamente hacia mi.
—Todo está bien, White.
Nada estaba bien. Austros estaba demas