Capítulo 80

Me dolía la mandíbula de tanto sonreír.

Cada persona que se acercaba a felicitarnos me arrancaba otro gesto hipócrita, otro “gracias”, otro “sí, estamos muy felices”, mientras por dentro solo quería desaparecer.

Edmundo fue el último.

Le dio una palmada en el hombro a Vincent y dijo, con voz emocionada:

—Vincent, tu abuelo estaría orgulloso, y muy feliz. Espero que esto sea en serio, es lo que tanto deseaba tu abuelo.

Esas palabras no iban dirigidas a mí, pero sentí lo mucho que pesaban.

Vin
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