Dena.
Vincent siempre tenía el poder absurdo de hacerme sonrojar hasta las orejas con cada cosa que decía. No importaba el tema. Siempre encontraba la manera de torcerlo. Todo en ese lugar había sido hermoso. Pero algo estaba muy mal conmigo.
¿Cómo carajos se me ocurrió compararlo con esa flor?
¿Por qué insinué que quería conocerlo?
A veces me pasaba de valiente. O de imprudente. No sabía distinguir la línea. Tenía una tormenta tan grande en la cabeza que me daba miedo que algún día se despeja