La mañana empezó con una vibración distinta en el aire. O quizás era solo Emily, que después de soñar que se casaba con una galleta de jengibre con el rostro de Albert, necesitaba urgentemente una terapia… o dos cafés cargados.
Llegó a la oficina tarareando una canción de los 90’s y con su infaltable taza de “Jefa del caos” en mano, cuando notó algo raro.
Demasiado silencio.
Demasiada atención.
¿Demasiados perfumes masculinos flotando en el ambiente?
—¿Me perdí el casting de The Bachelor? —murm