El jardín de la finca privada donde se celebraba la boda era un rincón sacado de un cuento de hadas moderno: mesas rústicas decoradas con eucalipto fresco y velas flotantes, luces cálidas colgando de los árboles, y un arco floral que enmarcaba perfectamente el altar. Sencillo, elegante y, como diría Emily, Pinterest hecho realidad sin parecer un intento desesperado de Instagram.
Emily, con un vestido blanco fluido y bordado con pequeñas perlas, sonreía con nerviosismo mientras ajustaba su ramo