Una certeza helada se instaló en su pecho.
—Yo sé quién eres —dijo Valentina, levantando la barbilla—. Aunque te escondas detrás de esa oscuridad y distorsiones tu voz como un criminal... ya sé quién eres.
Al otro lado, Nicolás sonrió en la penumbra. Le gustaba eso. Le gustaba que ella fuera lista.
—¿Y según tú, quién soy? —preguntó él.
Valentina se acercó un poco más a la cámara, sus ojos verdes brillando con una mezcla de odio y reconocimiento.
—Eres Nicolás Valente.
Nicolás dejó escapar el a