El comedor principal de la residencia Ferrán era un mausoleo de caoba y terciopelo rojo. Una araña de cristal, que costaba más que la vida de todos los sirvientes de la casa juntos, colgaba sobre la mesa larga, proyectando sombras fracturadas sobre los platos de porcelana china.
El general Augusto Ferrán estaba sentado en la cabecera, cortando un filete término medio. La sangre de la carne manchaba el plato blanco.
Nicolás Valente estaba sentado a su derecha, su copa de vino tinto intacta. El am