La noche en la celda 402 no fue para dormir. Fue para calcular.
Valentina yacía en la litera superior con los ojos abiertos, mirando las grietas del hormigón como si fueran mapas de batalla. La Cobra le había dado el objetivo: entrar a la oficina de la Directora. Pero Carmenza no recibía reclusas por gusto. Necesitaba una crisis. Un desastre lo suficientemente grande como para romper el protocolo, pero lo suficientemente contenido para no llamar a la policía externa.
La Cobra, con su experienci