Bárbara se puso el vestido más informal que encontró en su armario, no porque le pareciera cómodo, sino porque era el más feo. No quería verse bonita para él. No quería que pensara que aún le importaba. En realidad, ni siquiera quería verlo después de tantos años, pero sabía que ese hombre podía sacarla de aquella situación sofocante en la que se encontraba… o al menos, eso quería creer.
El mensaje había sido claro: “El lugar de siempre”. Pero al llegar, descubrió que el “lugar de siempre” ya n