Era como ver a un fantasma. Y no cualquier fantasma, sino uno malvado, uno que regresaba no para traer paz ni nostalgia, sino para abrir heridas que jamás habían cerrado.
La aparición de Matthew frente a su puerta era un presagio oscuro. Si de por sí su regreso después de tantos años resultaba incomprensible, que lo hiciera justo en medio del escándalo con Bárbara era algo que a Connor no le daba buena espina.
Siete años.
Habían pasado siete años desde la última vez que lo había visto. Y ahora,