Capítulo 243: Donde el sacrificio se pone sobre la mesa.
La mansión de Krasnova no hacía ruido.
Ni siquiera el viento parecía atreverse a rozar sus paredes.
Todo era demasiado… controlado.
Demasiado perfecto.
Y en medio de ese orden enfermizo, Viktor permanecía de pie, inmóvil, como si ya hubiera cruzado una línea de la que no se regresa.
Krasnova lo observaba con una calma casi irritante, sentada nuevamente en su silla, con ese frasco girando entre sus dedos como si fuera un simple adorno… y no un arma capaz de derribar a cualquiera con un solo