Capítulo 244: Donde el amor comete la mayor locura.
El taxi frenó antes de lo esperado.
No por destino.
Por decisión del conductor.
—Hasta aquí llego— murmuró, mirando por el retrovisor con cierta incomodidad—. Esa zona no es… normal.
Sofía no discutió.
Ni tenía tiempo para hacerlo.
Pagó sin contar bien el dinero, abrió la puerta con torpeza y bajó con la bebé apretada contra su pecho, envuelta en mantas que apenas lograban protegerla del frío cortante de Moscú.
El aire le pegó como una bofetada.
Pero no se detuvo.
No podía.