Capítulo 233: Cuando huir parece la única salida.
La mansión estaba en silencio, pero no era un silencio de descanso… era ese silencio raro, pesado, como si las paredes mismas estuvieran escuchando, esperando, guardando algo que todavía no terminaba de explotar. Afuera, Moscú seguía viva, ruidosa, indiferente, pero dentro… dentro todo se sentía contenido, como si el tiempo estuviera caminando con cuidado para no romper nada.
La puerta principal se abrió con un golpe seco.
Dimitri entró sin anunciarse, sin quitarse siquiera el abrigo, con e