Capítulo 211: Bajo el mismo techo.
El sonido del jet desapareción en la distancia, pero en la cabala el silencio se había vuelto pesado, más pesado, Sofía no movió ni un músculo, no respiró ni habló, se quedó ahí de pie, con la mirada fija en la mujer, en esa mujer que sabía su nombre, y su corazó le latía mucho más rapido ahora, tanto que se tuvo que sostener el vientre, pero, tenía todos los sentidos alerta.
—…¿Quién es usted?— preguntó finalmente, con la voz más firme de lo que realmente se sentía.
La anciana ladeó la cabeza,