Capítulo 212: Donde el miedo se queda a vivir.
El frío que entró cuando la puerta se cerró no se fue del todo, se quedó suspendido en el aire como una presencia invisible, como si la noche misma hubiera decidido instalarse dentro de la cabaña sin pedir permiso, y Sofía, que seguía de pie justo donde había estado frente a Krasnova, tardó varios segundos en reaccionar, no porque no entendiera lo que acababa de pasar, sino porque lo había entendido demasiado bien, tanto que su cuerpo simplemente dejó de responderle.
El silencio pesaba.
Pes