Capítulo 189: Los hilos que se empezaron a mover.
La mansión de Krasnova Volkov no estaba en Moscú. Estaba a las afueras, en una propiedad que desde el aire parecía solo un bosque más, pero desde dentro era un laberinto de seguridad: cámaras ocultas en los árboles, sensores de movimiento enterrados bajo la nieve, guardias que se movían como sombras y un sistema de interferencia que bloqueaba cualquier señal no autorizada.
La casa principal era de piedra oscura, techos altos y ventanas que no dejaban ver nada desde afuera. Dentro, el lujo era