Capítulo 125: El miedo que no se dice.
La mansión respiraba tranquila esa tarde de enero. La nieve había parado por fin y el sol pálido se colaba por las ventanas altas del salón, dibujando cuadrados dorados en el suelo de madera. Alexei jugaba en la alfombra con sus soldaditos, hablando solo, inventando batallas épicas donde el héroe siempre ganaba. Nikolai gateaba cerca, intentando atrapar uno de los caballos de plástico que se le escapaban entre los dedos gorditos.
Doña María tarareaba en la cocina, preparando ese arroz con poll