Capítulo 124: Preguntas existenciales.
La mansión estaba en silencio esa noche.
Dimitri y Ana aún no habían regresado del pueblo. Doña María dormía con los niños en la habitación grande del ala este, Nikolai respirando suave contra su pecho y Alexei abrazado a su osito de peluche. Irina y Olga se habían retirado temprano a sus cuartos, dejando el pasillo iluminado solo por la luz tenue de las lámparas de pared.
Viktor no podía dormir.
Se levantó sin hacer ruido, se puso una chaqueta negra de lana gruesa y salió al porche trasero.