Capítulo 957
Luciana clavó los ojos en la pantalla y no contestó.

La vibración cesó, la pantalla se apagó.

Terminó por apagar el celular y lo dejó, boca abajo, sobre la mesita de noche.

Al otro lado, Alejandro sostenía su teléfono con el ceño fruncido.

¿Luciana no contestaba porque se estaba duchando y no lo escuchaba, o ya se había dormido?

Pensó en llamarla otra vez, pero temió despertarla. Tras pensarlo, desistió y envió un mensaje:

—Alejandro.

Sergio se acercó:

—Todo está listo, podemos comenzar.

—Bien.

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