Al principio, Luciana no pensaba volver a hacer boda.
Sentía que, después de todo lo vivido, con el acta de matrimonio y la familia unida alcanzaba.
Pero en cuanto dejó el tema en manos de Lucy, y se sumó Enzo, la cosa cambió. Los dos cargaban con la culpa de no haber estado en la vida de su hija durante tantos años; con una oportunidad así enfrente, ¿cómo no iban a querer desquitarse y consentirla a lo grande?
De paso, medio año antes Enzo ya se había divorciado legalmente de Isabel. Al día sig