Al salir del hospital, Alejandro tuvo todavía más cuidado con Luciana.
Ese día, en un principio pensaba ir a la empresa, pero en ese momento ya no tenía ningunas ganas de hacerlo.
—Luci, ¿qué quieres hacer hoy? —preguntó—. Te acompaño a lo que sea, ¿sí?
—Claro —Luciana entendió muy bien lo que él quería decir y no lo rechazó.
Cruzaron juntos el vestíbulo de consultas externas y caminaron hacia la salida.
De pronto, Luciana se detuvo en seco, con la mirada fija en una dirección.
—¿Luci? —Alejandr