Martina había tenido episodios en los que no reconoció a la gente: una vez a Luciana y otra a Salvador.
El especialista lo captó enseguida.
—Entonces ya hubo síntomas, ¿cierto?
—Sí —asintió Luciana, seria, y le contó con detalle cómo había sido cada episodio.
El médico escuchó y volvió a asentir.
—No se angustien de más. Empezamos tratamiento y venimos a control puntualmente. Primer paso: contener el tumor.
Le extendió una receta.
—Tómalo una semana y observamos. Si responde, seguimos; si no, ca