Después del desayuno, salieron todos de casa.
El día venía cargado.
Con el lugar de la boda fijado en Ciudad Muonio, Victoria se disculpó:
—Luci, perdón por esto.
No había alternativa. Fernando era hijo único, y lo habían “recuperado” después de años. Querían una boda hermosa para él, algo con brillo. Pero aún estaba en recuperación; tras un coma de varios años, volar implicaba riesgos imprevisibles. Nadie se atrevía a jugársela. Al final, Ciudad Muonio era la opción segura.
—Señora, de verdad n