El restaurante, que antes había sido escenario de muchas risas y música suave, ahora parecía completamente callado, lleno de tension.
La atmósfera estaba cargada de una mezcla de valor y furia, mientras Ana y Gregory observaban a Laura, que aún se mantenía al margen de la situación.
—Eres un descarado, Marcos. ¿Estás diciendo que te acostaste con mi hermana y encima la embarazas y ahora lo niegas? No conoces la vergüenza—le escupe Ana esas palabras.
Gregory toma su mano y siente su nerviosismo