Gregory acababa de recibir la confirmación de algo que esperaba con ansias. El divorcio estaba firmado. Por fin, Ana era libre de Marcos.
—¿Y no puso más condiciones?
—No señor Samaniego. El sujeto aclaro los ojos cuando vió todo ese dinero.
—Bien. Ahora lleva todo para que se formalice y antes de verano quiero que prepares todo para mi matrimonio con Ana.
—Como diga joven Ceo.
Con una sonrisa satisfecha, saca su teléfono y marca el número de Ana. Ella contesta tras el segundo tono.
—Hola, Greg