Al día siguiente, todo parecía normal. La casa estaba en silencio, el aire era pesado y apenas se escuchaba el golpeteo del viento contra las ventanas. Aun así, dentro de mí se abría un vacío insoportable, como un hueco en el pecho que me consumía poco a poco. Era un sentimiento oscuro, áspero, que no me dejaba respirar. Desde que estoy con él, todos los malos pensamientos se han intensificado, como si mis emociones hubieran sido arrancadas de raíz y expuestas a la intemperie.
Yo había imagin