118: Cuentas por saldar.
Ginevra actuaba como si nada hubiera pasado. Como si yo siguiera siendo el mismo hombre. Como si no estuviera roto, incompleto, convertido en una sombra de lo que fui. Intentaba estar a mi lado todo el tiempo, hablarme, cuidarme, tocarme… y yo no sabía qué hacer con eso. No sabía si disfrutarlo o rechazarlo. Lo intentaba, pero era imposible ignorar el pensamiento que me devoraba día y noche: está aquí por lástima.
Sus ojos brillaban cada vez que me miraba, pero no podía creerlo. ¿Cómo podría q