119: Te Necesito a mi lado.
Los meses pasaron lentos y jodidamente dolorosos.
Mi recuperación fue un infierno… lento, insoportable, humillante. Cada día era igual: dolor, dependencia, rabia. Y ella. Siempre ella.
—Lárgate, Ginevra —le decía casi todas las mañanas.
Mi voz salía fría, cargada de veneno.
Ella solo me respondía con un:
—No me voy a ir.
Y seguía ahí, arreglándome la habitación, cambiando las vendas, trayéndome agua, cuidando a los niños. No importaba cuántas veces la echara, cuántas veces le gritara o la ignorara. Ginevra estaba clavada a mi maldita existencia.
Los médicos insistían en que debía someterme a varias operaciones para intentar recuperar movilidad. Implantes, placas, fisioterapia, meses de dolor. Y yo… yo estaba cansado. Harto. Frustrado. No era un experimento.
—No lo voy a hacer —les dije.
Recuerdo cómo ella me miró cuando solté esas palabras. Con esa intensidad suya que me obligaba a mirar a otro lado.
—Lo vas a hacer —me respondió—. Si no por ti… por ellos. Enzo y Luca necesitan a su p