28: Pecado bajo la piel.
[Ginevra]
Después de lo que pasó, Valentino se bajó de la cama sin decir nada y me dejó allí, tendida, rota, con mil pensamientos atravesándome la cabeza. Mi cuerpo seguía temblando, mi respiración era errática, y sentía que las paredes me aplastaban con su silencio.
Tenía ganas de llorar, de esconderme bajo las sábanas hasta desaparecer, pero al mismo tiempo una euforia incómoda me recorría entera. El placer que me había dado seguía vibrando en mis nervios como un eco, como un veneno dulce q