22: En la boca del lobo.
La noche finalmente llegó. Frente al espejo, me puse el vestido que había elegido: una prenda sencilla pero elegante, que caía suavemente hasta mis rodillas y abrazaba mis curvas con discreción. Quise verme sobria, sin llamar demasiado la atención, pero lo suficientemente presentable para no desentonar en una reunión como esa. Apliqué un maquillaje ligero que resaltaba mis ojos y dejé mi cabello suelto, cayendo en ondas suaves sobre mis hombros.
Mientras repasaba mis labios con un toque de bri