Mundo ficciónIniciar sesiónDos chicos se ven involucrados en un romance tras discutir sus gustos culinarios en medio de una jornada laboral. Ambos, empezando la vida adulta descubren cómo es estar enamorado y se encuentran a sí mismos estando en pareja. Una posible relación que les regala buenos momentos, bonitas vivencias y extraordinarios escenarios. A pesar de que el amor es el eje central también se verá involucrada la salud mental luego de tener niñeces complicadas, por lo que la unión hará que descubran todo un mundo nuevo para sanar, tanto como auto quererse y perdonar. Toda buena relación empieza desde que se comparte una bebida especial. El secreto: Compartir tus gustos para enamorar. Todos los derechos reservados©
Leer másPara todos aquellos que están rotos ...
y dejaron de creer en el amor.
La fobia por ser feliz es real. Existen personas tan rotas que se les es imposible pensar en amor, aún más cuando tienen pasados tormentosos donde la infelicidad e incomprensión son protagonistas fuertes en sus vidas.
Sin embargo, hay momentos en los que solamente necesitan un buen tema de conversación, una taza de café y galletas. Las mejores relaciones nacen desde el compartir de una bebida u otra comida, porque aunque digan que el amor entra por la boca, no es más que cierto que en las grandes historias siempre hay buen café... en este caso uno con limón.
Nunca es tarde para encontrar el amor, menos para encontrarse a sí mismo.
La noticia del viaje de Adén fue como si una catarata se desbordara para caer sobre su cabeza, moviendo pensamientos, sentimientos, recuerdos y un sinfín de situaciones se fueron dibujando en su pensar; además de sentir impotencia, así como dolor porque no sabía nada de esto. Por lo que, que fuese un extraño a su relación el que le dijera los planes de su novio le caía tan mal como la noticia.Theo se inmutó por uno segundos, su piel pálida se volvió verdosa en un instante. Así que la preocupación en la cara de las jóvenes fue saliendo como caballo despotricado. Rossy caminó hasta donde estaba él para abanicarle la cara con un cuaderno que estaba sobre la mesa.—¿Estás bien, amor? —pregunta Anastasia.Sin embargo, la sordera que invadió a Theo fue tan atroz que se perdió a sí mismo por unos minutos, tiempo
Pasaron semanas desde el nacimiento de Ryun, la hija de Verónica y Anastasia. La llamaron así por un personaje de anime, sin tener claro lo complicado que iba a ser para ella explicar o deletrear su nombre en la escuela.Las aguas con Adén estaban mansas, sobre todo porque la atención de Theo estaba fijada en la empresa así como el consentimiento compulsivo y prematuro de su ahijada.A pesar de que los novios se escribían o llamaban de vez en cuando no tenían un contacto más allá como el de antes, como verse o compartir los almuerzos. Porque el nuevo enfoque para Theo era la bebé de su amiga y se suponía que el rumbo de Adén seguía inclinado a sus nuevas propuestas laborales.La distancia ayudó un poco a tranquilizar las situaciones, así como los pensares de cada uno, pero la preocupación seguía ahí. Era un silencio con un final só
La noche del enfrentamiento había llegado, estaba oscura y tenue, pues el ambiente de celebración había desaparecido. Todos los presentes se incomodaron, pero muchos hicieron caso omiso.Adén invitó al balcón a Theo, se apartaron de la muchedumbre para conversar. El pálido seguía cabizbajo, mientras el moreno nervioso se traqueaba los dedos sin saber qué decir.—Perdón por desaparecer —dijo por fin—. Mi mamá me contó que ya sabías que se van a divorciar. Necesité tiempo. Además que todo lo de la última vez me trajo pensamientos nocivos sin saber cómo actuar—indica Adén con la voz temblorosa.—Nunca sabes cómo actuar.—Es verdad, pero aquí estoy para pedirte perdón por estar perdido. Pensé que lo entenderías porque así lo has hecho varias veces—carra
El nerviosismo de Adén duró varias semanas, pues de algún modo desapareció ante los ojos de su pareja durante muchos días. Tal cual como lo hiciese Theo en un pasado. El chico de los labios prominentes no respondía llamadas o mensajes, pero Theo sabía que estaba bien porque se comunicaba esporádicamente con la señora Dilcia.La desidia del pálido esas semanas fue eterna. Anastasia buscaba entretener a su amigo de todo aquello, a pesar de que el embarazo de su pareja se volvió turbulento.Al mismo tiempo, las pocas veces que iba Theo a trabajar, su compañero Braulio intentaba animarle y reconfortarle un poco el alma desdichada.La última vez que el especialista en redacción vio a su novio fue cuando él lo dejó en la fachada del trabajo, sin decir una sola palabra de lo sucedido Adén llevó en el carro de su madre a su adjunto, lo dejó
Último capítulo