El silencio pesado que dominaba la sala pronto fue quebrado por un murmullo contenido.
Los consejeros intercambiaron miradas entre sí; algunos se inclinaron hacia el colega de al lado para susurrar, otros simplemente abrieron más los ojos ante la osadía de la frase recién pronunciada por Dorian.
La tensión vibraba en el aire, como si el espacio entre esas cuatro paredes fuera demasiado pequeño para contener el enfrentamiento que estaba a punto de estallar.
Natan acomodó su saco con la calma ens