Mundo ficciónIniciar sesiónNatan llegó a la oficina con paso firme y el pecho inflado, como si cada centímetro de mármol del vestíbulo le perteneciera.
El traje perfectamente alineado, el reloj suizo brillando bajo la luz artificial y la sonrisa de autosuficiencia completaban la imagen de un hombre que creía tener el control absoluto.
En cuanto entró en su des







