Mundo ficciónIniciar sesiónFrancine dejó caer el celular al lado de la almohada y soltó un suspiro pesado.
Ya había revisado el correo electrónico unas diez veces solo esa noche, pero la bandeja de entrada seguía intacta.
El sonido de una llamada hizo que su corazón se acelerara, pero al ver el nombre de Malu en la pantalla, atendió casi con alivio.
—Amiga, ya no aguanto más la espera —desahogó Francine, sin siquiera saludar—. El director dijo que daría una respuesta, pero hasta ahora nada.
—Calma, Fran —la voz de Malu llegó suave, con ese acento familiar que le apretaba el corazón—. Estas cosas llevan tiempo. Puede que ni siquiera haya tenido un momento para evaluar todo todavía.<







