Mundo ficciónIniciar sesiónEl despacho estaba en silencio, salvo por el tintinear del hielo contra el cristal del vaso de whisky de Cássio.
Aún negaba con la cabeza, incrédulo, con una media sonrisa provocadora.
—Todavía no puedo creer que hayas terminado en un estadio de fútbol —dijo, recostándose en el sillón de cuero como quien saborea la broma—. Pensé que me iba a morir sin ver esa escena.
Dorian, detrás del escritorio impecablemente organizado, levantó la vista del informe que leía.
Una sonrisa discreta, casi imperceptible, curvó sus labios.
—Fue menos terrible de lo que imaginaba —confesó, en tono seco—. El ruido, el caos… sop







