Alba
La puerta se cierra detrás de nosotros con un golpe sordo. Y todo lo que quedaba de la noche, de Giulia, de las miradas, de los murmullos, desaparece como una ilusión disipada. Aquí, no hay nada más que Sandro y yo, y el mundo que vamos a crear, ardiente y secreto.
Él no me deja respirar. Sus labios caen sobre los míos con una urgencia animal, una posesión que no tolera ninguna vacilación. Su beso es una toma, una reivindicación, una marca. Sus manos se deslizan por mi cintura, casi me lev