ALBA
La habitación huele a lavanda y silencio.
Todo es demasiado blanco, demasiado liso, demasiado listo.
Las cortinas están corridas, las ventanas cerradas. Incluso el aire parece planchado. El silencio es tal que cada roce de tela se convierte en un grito. El vestido está colgado frente a mí como una sentencia. Tul marfil, encaje fino, botones nacarados: todo para agradar, todo para atrapar.
La modista murmura, se afana a mi alrededor. Ella engancha, mide, retrocede, silba un cumplido que tra