Sandro
Ella se fue a otra habitación.
Sin volverse.
Y yo, me quedo aquí.
Solo.
Plantado en este silencio denso que dejó atrás.
El silencio... no es una ausencia.
Es un veneno.
Me roe por dentro, me aprieta la garganta, me clava garras en el vientre. Se insinúa por todas partes entre mis nervios, en mis venas, en el hueco de mis sienes. Y cuanto más intento ahuyentarlo, más se aferra.
Ella se llevó todo.
El aire.
La lógica.
La coherencia.
Y lo que dejó... es esto. Este vacío ardiente. Este abism