La advertencia de Maximiliano sobre Sofía y la sensación constante de ser observados habían creado una atmósfera de nerviosismo latente en nuestras vidas. Intentábamos mantener la normalidad, disfrutando de los pequeños momentos de felicidad que encontrábamos, pero una sombra invisible parecía cernirse sobre cada uno de nuestros días.
Una tarde, mientras regresaba a mi apartamento después del trabajo, noté algo inusual. Al girar la esquina de mi calle, vi un grafiti burdo pintado con aerosol ro