Mundo ficciónIniciar sesiónDesperté con la tibia sensación de un brazo rodeándome y el suave aroma de Maximiliano impregnando las sábanas. El tenue resplandor del amanecer se filtraba a través de las cortinas entreabiertas, iluminando su rostro dormido. Se veía tan sereno, tan en paz, que por un momento temí romper la magia de la noche anterior con el simple movimiento de separarme.
Despertar juntos se sentía… muy bien. Una mezcla de alivio, de una felicidad cautelosa y de una punzada que hacía preguntarm






