Capítulo 46

El domingo post-gala amaneció con la típica calma de un día libre en Nueva York, aunque mi cabeza era un hervidero cortesía del "me quedo un tiempo" de Maximiliano. La frase se había instalado como un inquilino ruidoso en el apartamento de mi mente.

Intenté refugiarme en la santa trinidad del domingo: pijama, Netflix y brunch mental. Juré solemnemente que ningún ex con belleza caribeña iba a perturbar mi paz neoyorquina.

Ingenua de mí.

La semana laboral fue una carrera de obstáculos de correos
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP