La luz del amanecer en Iron River tenía una cualidad distinta esa mañana. Ya no parecía la luz de un desierto implacable, sino el resplandor de una tregua ganada a pulso. En la habitación principal de la casa, Clara se encontraba sentada por primera vez en semanas, apoyada en una montaña de almohadas. Su rostro, aunque todavía marcado por la palidez de su largo cautiverio, mostraba una determinación que Joe y Abigail no habían visto antes.
La mejora en su salud no era solo física; era una recup