Capítulo 53: El poder de la memoria
La mañana siguiente al regreso, el valle de Luna Blanca despertó con un sol radiante que se filtraba entre las copas de los pinos, bañando el asentamiento en una luz dorada que hacía brillar las gotas de rocío sobre la hierba. El aire estaba impregnado de aromas frescos: tierra húmeda, madera recién cortada y el humo suave de las chimeneas que ya comenzaban a encenderse. Los lobos de la manada se movían con energía renovada, como si el retorno de sus líderes hubiera inyectado vida nueva en cada