El sonido de las hojas pasando y el murmullo de voces jóvenes llenaban el auditorio. Catalina suspiró mientras cerraba su cuaderno de apuntes, tratando de concentrarse en lo que el profesor había repetido por tercera vez: “El éxito en la administración no depende de la suerte, sino de las decisiones que tomamos cada día”.
El éxito. Las decisiones. Qué ironía. En su vida, las decisiones nunca habían sido suyas.
La universidad era su único respiro. Allí no era “la hija de Giovanni Moretti”, ni “l