Mundo ficciónIniciar sesiónEl invierno en la mansión del Este era implacable, pero por primera vez en años, Meryem no sentía el frío en los huesos. La presencia de Baco en la casa había alterado la gravedad del lugar. Beatriz y Maria se movían por los pasillos con gestos de desprecio, pero no se atrevían a tocar a Meryem mientras el León Dorado custodiaba su sombra.
Tortura y Resiliencia
A pesar de la protección de Baco, la crueldad no cesaba. Sasha, impulsada por los celos de ver a Baco ignorarla, aprovechaba los breves momentos en que él se alejaba para atormentar a Meryem. Una tarde, en el jardín de invierno, Sasha usó su fuerza superior para hundir la cabeza de Meryem en una fuente de agua helada, riendo mientras la llamaba "humana defectuosa".—Disfruta de tu guardaespaldas ahora —siseó Sasha, tirando del cabello de plata de Meryem—. Porque cuando volvamos a la academia, te recordaré quién es la verdadera loba aquí.
Meryem no luchó; guardó su energía. Sabía que cada segundo de dolor era una deuda que el destino cobraría más tarde.
El Refugio de los Amantes: Gestos de Ternura
Por las noches, cuando la mansión quedaba en silencio, Baco se infiltraba en la habitación de Meryem. No eran encuentros carnales, sino actos de una devoción casi religiosa. Él le llevaba comida de verdad, no las sobras que Beatriz ordenaba servirle.Hubo una noche en que Meryem lloraba en silencio por el dolor de sus costillas rotas en la academia. Baco la sentó en su regazo, envolviéndola en una manta de lana gruesa, y con una paciencia infinita, comenzó a cepillar su largo cabello plateado. —Mírame, mi luz —le susurró él, besando su frente—. Esas cicatrices no son marcas de debilidad. Son los peldaños de tu trono.
Meryem se refugió en el calor de su pecho, escuchando el latido rítmico del corazón de Baco. En ese abrazo, ella juró que no importaba cuánta tortura viniera, sobreviviría solo para volver a sentir ese refugio.
La Prima de Selene: Magia en las Sombras
Baco sabía que la fuerza física no sería suficiente para proteger a Meryem, así que contactó a Alya, una prima lejana de la descendencia de Selene (la rama de las brujas y videntes). Los tres se reunían en un pabellón olvidado en el extremo más lejano de la propiedad, un lugar oculto por enredaderas muertas que Alya sellaba con hechizos de confusión para que Maria no pudiera encontrarlos.Alya, una joven de ojos color ámbar y dedos largos, reconoció de inmediato el aura dormida de Meryem. —Ellas creen que no tienes loba porque buscan fuego —dijo Alya, trazando símbolos con ceniza en las palmas de Meryem—. Pero tú eres luna, Meryem. Tu poder no quema, congela.
En ese lugar secreto, Alya le enseñó hechizos de protección básica: cómo crear un escudo de aire frío y cómo ocultar su olor para que los rastreadores no pudieran encontrarla. Baco observaba con orgullo, complementando la magia con entrenamientos de defensa personal, enseñándole a usar la fuerza del oponente en su contra.
La Promesa en el Lago Helado
El momento más sagrado de esas vacaciones ocurrió en el lago congelado de la propiedad, bajo la luz de una luna llena que teñía el hielo de azul. Allí, lejos de las orejas de la mansión, Baco tomó las manos de Meryem.—Las Matriarcas están tramando algo para tu mayoría de edad —dijo Baco, su voz grave resonando en el silencio—. Creen que ese día será tu fin. Pero yo te hago una promesa aquí, ante la Luna: No importa dónde me envíen, no importa qué ley firmen. El día que cumplas dieciocho años, estaré a tu lado. Yo seré quien reciba a tu loba. Seré tu primer aliento como reina.
Meryem asintió, sellando el pacto con un beso que sabía a nieve y a una lealtad que iba más allá de la vida.
—Te esperaré, Baco —susurró ella—. Aunque el mundo entero se interponga.
Las vacaciones terminaron con una despedida dolorosa en la estación de tren. Mientras el expreso se alejaba hacia los Alpes para el segundo año, Meryem vio la figura de Baco en el andén volviéndose pequeña. Ella llevaba consigo un colgante de protección que Alya le había dado y la promesa de Baco grabada en el alma. Sabía que el segundo año con Sasha sería un infierno, pero ya no tenía miedo. La Loba Divina estaba empezando a soñar con el despertar.







