El dolor de la traición no es un incendio que se apaga, sino una brasa que se entierra en la carne para quemar desde dentro. Para Baco, el descubrimiento de que Meryem se había marchado voluntariamente con Kael —aquella mentira ponzoñosa que Valeria le entregó con la frialdad de una sentencia— no solo rompió su corazón, sino que fracturó su propia esencia. Durante años, su lobo había sido un guerrero de honor, un príncipe que esperaba el fin de una guerra para reclamar a su hembra; pero ante la