Julieta
—Lo siento mucho, doctora —repetía Octavio mientras me llevaba de vuelta hacia Ciudad Ónix.
La noche arropaba todo y, la ciudad luchaba por mostrarse viva, desplegando luces, en las calles y los rascacielos.
—¿Por qué intentaste ayudarme?
—La necesitamos. Y mi jefe suele ser un tipo duro… no me malinterprete, es el mejor alfa que he conocido. Simplemente no está en su mejor momento —respondió Octavio, como si eligiera con cuidado cada palabra. Cuando el auto se detuvo en un edificio m