Julieta
—¿Qué demonios es esto? —dije al abrir el gran clóset, la mañana siguiente.
Estaba completamente equipado con ropa. Deslicé mis dedos por las telas, por las suaves texturas, y quedé impresionada con la cantidad de vestidos, trajes, pantalones formales, faldas e inclusive vestidos de gala que ni siquiera quise revisar. Todo tenía etiqueta y quedé espantada cuando vi el precio de una simple camisa blanca.
—Esto es una completa locura — para mi terror, también había pijamas, inclusive ropa