Julieta
Recordaba el estruendo y el caos que siguió después. Mi espalda chocó contra el piso y rodamos mientras Damián me sujetaba. Recuerdo sus ojos angustiados, su expresión de terror después de lo que había pasado. ¿El suelo se había caído… así como así? También él me había hablado, me había susurrado al oído. Me había pedido que luchara, que me quedara. Pero cuando me desperté, estaba en la habitación de un hospital. Los conocía muy bien, era mi trabajo después de todo.
—¿Ágata? —pregunté cu