El regreso a la ciudad fue como un despertar brusco de un sueño profundo. A medida que el perfil de los rascacielos de cristal y acero devoraba el horizonte, la paz de la playa se desvanecía para dar paso a la adrenalina y el ruido del tráfico. Sin embargo, algo había cambiado en el interior del auto. La mano de Alisson descansaba sobre el muslo de Massimiliano, y el brillo del diamante en su dedo anular servía como un recordatorio silencioso de que el pacto de protección seguía vigente.
Massim